No existe una edad exacta; el momento ideal depende del grado de flacidez y pérdida de volumen de cada paciente. Generalmente se realiza entre los 40 y 65 años, aunque lo más importante es que el paciente esté en buen estado de salud y tenga expectativas realistas.
Un facelift bien ejecutado en plano profundo (Deep Plane) tiene resultados que duran entre 7 y 10 años, dependiendo del estilo de vida y el cuidado de la piel.
Con la técnica Deep Plane los tejidos se reposicionan desde su origen, logrando un rejuvenecimiento natural. El objetivo es que luzcas descansado y más joven, sin la apariencia "jalada" o artificial asociada a técnicas superficiales.
Depende de cada caso. Algunos pacientes requieren solo el párpado superior, otros el inferior, y en muchos casos se intervienen ambos en el mismo procedimiento para lograr un resultado equilibrado.
Al contrario, cuando existe exceso de piel en el párpado superior que interfiere con el campo visual, la blefaroplastía puede mejorar notablemente. La cirugía no compromete la visión en ningún caso.
Entre 7 y 10 días para la inflamación y moretones más notorios. La mayoría de los pacientes retoman actividades sociales en 10 a 14 días.
A través de una valoración personalizada y pruebas de volumen en consulta. El objetivo es encontrar el tamaño que se armonice con tu figura; nunca imponemos un resultado, lo construimos juntos.
Los implantes modernos son altamente duraderos, pero no se consideran dispositivos de por vida. No tienen fecha de vencimiento fija, pero se recomienda revisión periódica. Un cambio podría ser necesario si hay ruptura, contractura capsular u otros factores.
En la mayoría de los casos sí, especialmente cuando la incisión y el plano quirúrgico son elegidos con esa consideración en mente. Es un factor que se evalúa y planifica desde la consulta.
La mastopexia sin implante levanta y reposiciona el tejido existente, ideal cuando hay buen volumen pero caída. Con implante se combina el levantamiento con aumento de volumen, indicado cuando hay pérdida de proyección además de ptosis.
Las cicatrices son inevitables en este procedimiento, pero se ubican estratégicamente —alrededor de la areola, en la vertical y en el pliegue submamario— para que queden ocultas con ropa interior o traje de baño. Con el tiempo maduran y se aclaran considerablemente.
Actividad ligera desde las 3–4 semanas. Ejercicio de impacto o de tren superior a partir de las 6–8 semanas, con autorización médica.
Generalmente entre 4 y 6 semanas de forma continua, y posteriormente de manera intermitente según la evolución. La faja es fundamental para lograr una retracción adecuada de la piel y un resultado óptimo; no es opcional.
Las células de grasa extraídas no regresan. Sin embargo, si hay un aumento significativo de peso después de la cirugía, las células restantes pueden crecer. Mantener hábitos saludables es clave para preservar el resultado a largo plazo.
Depende del volumen de grasa a extraer y del tiempo quirúrgico seguro. En una sola sesión es posible trabajar varias zonas de forma simultánea, siempre priorizando la seguridad del paciente sobre la cantidad de áreas a tratar.
Sí, y en la mayoría de los casos es lo recomendado. La combinación permite lograr una silueta más armónica, trabajando tanto el exceso de piel como los depósitos de grasa en zonas complementarias.
La diástasis es la separación de los músculos rectos abdominales, común después del embarazo. Se corrige en la abdominoplastía; de hecho, la reparación muscular es uno de sus objetivos principales, no solo la resección de piel.
Entre 2 y 3 semanas de reposo relativo. El retorno a actividades laborales de escritorio puede ser antes; actividades físicas de mayor exigencia se reanudan gradualmente a partir de las 6 semanas.