Generalmente entre 4 y 6 semanas de forma continua, y posteriormente de manera intermitente según la evolución. La faja es fundamental para lograr una retracción adecuada de la piel y un resultado óptimo; no es opcional.
Las células de grasa extraídas no regresan. Sin embargo, si hay un aumento significativo de peso después de la cirugía, las células restantes pueden crecer. Mantener hábitos saludables es clave para preservar el resultado a largo plazo.
Depende del volumen de grasa a extraer y del tiempo quirúrgico seguro. En una sola sesión es posible trabajar varias zonas de forma simultánea, siempre priorizando la seguridad del paciente sobre la cantidad de áreas a tratar.
Sí, y en la mayoría de los casos es lo recomendado. La combinación permite lograr una silueta más armónica, trabajando tanto el exceso de piel como los depósitos de grasa en zonas complementarias.
La diástasis es la separación de los músculos rectos abdominales, común después del embarazo. Se corrige en la abdominoplastía; de hecho, la reparación muscular es uno de sus objetivos principales, no solo la resección de piel.
Entre 2 y 3 semanas de reposo relativo. El retorno a actividades laborales de escritorio puede ser antes; actividades físicas de mayor exigencia se reanudan gradualmente a partir de las 6 semanas.